Tu gente trabaja igual
El mesero levanta la orden en su celular, la caja cobra en una tablet y en la bodega se cuenta de vez en cuando. Nadie llena papeles aparte, y por eso se sigue usando después de dos semanas.
Checa tu restaurante todos los días, asegúrate de que los números sean reales y ve en qué se te está yendo el dinero. Todo desde tu celular, sin ir para allá.
Sin tarjeta3 días de gracia al terminarSoporte en línea, en español
Diez segundos, todos los días
Todavía no se sabe cuánto costó la comida: falta contar la bodega esta semana.
Números de ejemplo. Así se ve, pero con los tuyos.
Lo que más tumba a un sistema de restaurante es pedirle trabajo de más a gente que ya anda corriendo. Aquí nadie captura dos veces.
El mesero levanta la orden en su celular, la caja cobra en una tablet y en la bodega se cuenta de vez en cuando. Nadie llena papeles aparte, y por eso se sigue usando después de dos semanas.
Lo que salió de la cocina, lo que cobró la caja, lo que hay en la bodega y lo que se depositó. Nadie ahí adentro puede acomodar las cuatro al mismo tiempo.
El corte de cada noche ya está ahí cuando despiertas, con nombre y hora: no “hubo un faltante”, sino “faltan $180 en el corte de Ana de las 22:30”.
No hace falta que nadie te robe. Con una merma que nadie apuntó, un platillo que lleva más carne de la que dice la receta, o un proveedor que te subió el precio sin avisar, ya está. Mueve las barras con tus números.
$19,000 al día, y de cada $100 se te van $4 en comida que salió de la cocina y nadie pagó.
Son $760 al día. Al mes, $22,800.
Jefe Remoto cuesta $1,500 al mes, o sea 15 veces menos de lo que se te va.
No te prometemos que lo recuperes todo, porque eso ya no depende de nosotros. Lo que sí hacemos es decirte en qué se está yendo, con nombre y cantidad, algo como “se fueron $4,300 de arrachera sin explicación en tres conteos”. Qué haces con eso lo decides tú.
Un sistema que solo lee la caja te enseña lo que alguien quiso capturar, y se ve igual de bonito con datos buenos que con datos movidos. Este compara cinco cosas distintas:
Nadie dentro del restaurante puede acomodar las cinco al mismo tiempo.
Una guía de principio a fin, de antes de comprar el primer aparato a tu primera semana operando. Con lo que tiene que cumplir cada pieza, y con lo que todavía no hace el sistema, dicho de frente.
La lista completa, y las tres compras en las que equivocarse sale caro. Una de ellas deja tu caja sin poder imprimir nunca.
Todo cuesta minutos menos una cosa, que cuesta días. Dejarla para el final es cómo se llega a un sistema montado y sin nada que enseñarte.
Se te va a caer el internet y vas a ver cruces en gris. Las dos cosas están contempladas, y saberlo antes es lo que evita pensar que algo se rompió.
Déjanos tu teléfono y te marcamos. Y si prefieres verlo por tu cuenta, la prueba de 30 días se activa en dos minutos y no te pide tarjeta.
No, y si lo fuera saldría mal: un sistema que la gente siente encima lo contestan como les conviene. Es para que los números con los que decides precios y compras sean reales. Se nota en cómo está hecho: nada se bloquea, todo se mide, y lo que no se pudo medir se dice, en vez de taparlo con un cero.
Una tablet para la caja y los celulares que tu gente ya trae. Los aparatos son tuyos: los compras de una lista y se quedan contigo. Nosotros no vendemos equipo. La lista completa, con lo que tiene que cumplir cada pieza, está en la guía para empezar.
Se cobra en papel, que es lo que pasa igual con o sin sistema. La diferencia es que aquí se captura después, queda marcado como captura a mano con su foto de la nota, y cuánto se cobró así sale en tu corte. Un sistema que no lo toma en cuenta obliga a la gente a mentirle.
No en persona. El montaje va con videos cortos, uno por paso, y el soporte es en línea. Por eso cuesta lo que cuesta.
No, y no lo va a ser. Las horas son de quien las trabajó y son el respaldo de lo que cobra. No hay retardos, ni faltas, ni horas extra en ninguna pantalla.
Dejas de poder capturar, pero nunca de consultar. Tus ventas, tus horas y todos tus registros siguen siendo tuyos y los sigues viendo. Apagártelos de golpe sería una jugada fea, y más tratándose de pagos a tu gente.